jueves, febrero 03, 2011

Mubarak y Díaz; Egipto y México

Artículo Localeando, 3 de Febrero de 2011 
Jaime Villasana Dávila 

Hosni Mubarak y Porfirio Díaz tienen mucho en común como el largo periodo de su dictadura (30 años) o el aplastante dominio del poder político, pero destaco la renuencia a dejar el poder luego de dar señales de ello. Díaz dijo a Creelman en 1908 que no se presentaría a elecciones en 1910. Mubarak hizo casi lo mismo, pero peor pues no comprendió el movimiento de Túnez y luego el generado en su propio país. En ambos países la rebelión popular (guardando proporciones) no se hizo esperar.

Pero también hay diferencias interesantes. La principal; el origen social del movimiento popular. En el México porfirista se dio un movimiento de arriba abajo (top-down), eran las élites políticas y económicas las que querían más espacio político. Bernardo Reyes y Madero iniciaron, Carranza siguió. Villa y Zapata le dieron el toque popular.

En Egipto es a la inversa; de abajo hacia arriba (bottom-up), es decir la sociedad misma decidió salir a las calles por voluntad propia y sin dirección de algún líder. Nótese claramente como no hay figuras visibles en el movimiento ciudadano egipcio, lo que es muy preocupante pues no hay guía o rumbo. Cualquier cosa puede pasar.

Lo acontecido en Egipto puede servir también para poner en perspectiva la transición política mexicana. Mubarak no preparó a Egipto para la transición como si lo fue haciendo involuntariamente el régimen priísta bajo presión efectiva de la sociedad mexicana. En Egipto la oposición es muy débil y de poca experiencia gubernamental por lo que brindarle el poder nacional de “golpe y porrazo” (aunque deseable) puede ser peligroso e incluso contra productivo.

En México, durante los 70s, 80s y 90s la oposición fue ganando alcaldías (la primera en los 40s) y para principios de los 90s ya gobernaba grandes ciudades. A nivel estatal comenzó a ganar gubernaturas en 1989. Para el 2000 ya tenía suficientes bases electorales y capacidades operativas-técnicas para hacerse del poder nacional.

Obviamente la transición mexicana tomó muchísimo tiempo. Para algunos debió concretizarse con el movimiento del 68 pero, otra vez, la oposición en ese momento era ínfima y con liderazgo limitado ¿a quién darle el poder en el 68; a los estudiantes? Ya en el 88 era totalmente viable.

Volviendo a Egipto. Ha sido fascinante lo que allá acontece. Por días el pueblo egipcio nos ha mantenido pegados a la TV o Radio. Hasta ahora su voluntad por quitar a Mubarak ha sido inquebrantable y ejemplar.

Todos esperamos un buen desenlace de la historia, pero lamentablemente falta mucho para que así sea. Los enfrentamientos de ayer lo demuestran. Ojalá Mubarak no cometa el error de Díaz y evite una muy potencial guerra civil.

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