domingo, noviembre 14, 2004

Transporte urbano; el “coco” de Saltillo y de... GM


Artículo Localeando, El Diario de Coahuila, 14 de noviembre 2004

Si bien el Estado-Nación como tal, es decir el país, es la carta de presentación ante los inversionistas, las ciudades (como Saltillo) son las que realmente se encargan de materializar el ofrecimiento realizado por los gobiernos nacionales mediante la proveeduría de los servicios necesarios para, primero, poder operar adecuadamente y después ser competitivos. Bajo esta lógica me surge la siguiente pregunta ¿El servicio de transporte publico cumple con su parte para que la región sureste de Coahuila pueda ser competitiva?

Un sistema de transporte deficiente no sólo afecta a quienes hacen uso de él. Afecta también a automovilistas, a transeúntes y a la economía de la ciudad. Según el Programa SINDES (Sistema de Indicadores de Desempeño) que coordinan AMMAC  e ICMA, el porcentaje de accidentes viales en municipios y en los que participa el transporte publico fue de  19.45% en 2003. 

La cifra por sí sola nos dice poco pero pensemos en lo que hay detrás de ella; lesionados, muertos, daños materiales, distracción de policías para atender accidentes, trámites por infracciones, ausencias laborales, retardos, etcétera, todo mermando la capacidad  y la competitividad de una ciudad para progresar. Y esto es si consideramos únicamente el rubro de accidentes.

El gasto que realiza General Motors (GM) por concepto del servicio de transporte para sus trabajadores es un subsidio que la compañía da a la región sureste de Coahuila ya que si se tuviera un buen servicio no habría necesidad de ello. Bajo esta situación se encuentran no solo la armadora sino otras decenas más de empresas ¿Será el comienzo del fin de éste subsidio a la inversa?

Si bien hace algunos años este gasto no era tomado en cuenta entre las empresas para decidir una inversión, ahora con la exigencia por reducir costos debido a la fuerte competencia mundial, cualquier ahorro es bienvenido. La competitividad hace que las empresas puedan sobrevivir. Sin ella, es como nadar en medio del mar sin un salvavidas y GM necesita hoy más que nunca de un salvavidas bien inflado que le permita salir de la situación por la que vive a nivel global.

El transporte público de la región tiene ante sí un reto por demás evidente; mejorar su servicio y ampliar algunas de sus rutas hasta hoy municipales para convertirlas en intermunicipales, so pena de que las empresas establecidas decidan reflexionar sobre este subsidio que ofrecen al gobierno. Si el país tiene sus reformas estructurales pendientes, Saltillo tiene las suyas y una de estas es el sistema de transporte.

Las autoridades municipales de los tres municipios (principalmente las de Saltillo) requieren de tomar acciones, pero no solo en ellos recae la responsabilidad total, también los concesionarios tienen mucho que hacer al respecto. En los despidos que GM esta llevando a cabo existe un porcentaje de culpa que le compete a Saltillo como ciudad, a las autoridades y a los concesionarios.

Al igual que la CROC, la CTM tiene numerosos afiliados que prestan servicios de transporte urbano y si bien es justo reconocer que algunos de ellos han hecho esfuerzos para mejorar las unidades, también es cierto que en múltiples ocasiones se han negado a la reforma del sistema de transporte urbano y que hoy urge realizar. No solo se trata de poner camiones nuevos. Los intereses de los concesionarios han sido mucho más poderosos que el interés de la ciudadanía, además de que ésta última ha carecido de la habilidad suficiente para hacerse escuchar.

El camino más fácil para GM en este momento es el de eliminar la prestación de transporte a sus trabajadores y dejar de subsidiar al gobierno pero si bien resolvería su problema de sobre-costos (al menos en este rubro) quizás de origen a otros más; el ausentismo y la alteración de su ambiente laboral.

Está más que comprobado que el trabajador que requiere de largos tiempos para transportarse (ya sea por su lejanía del hogar o por el exceso de tráfico) su rendimiento disminuye considerablemente, impactando en la competitividad de la empresa. El servicio de transporte publico que actualmente se ofrece deja de estar a la altura requerida.

Hay una situación que genera un problema adicional en todo este asunto, y ese es el doble rol que los sindicatos juegan; por un lado defender la estabilidad laboral de sus trabajadores (que hoy esta amenazada por deficiente sistema de transporte) y por el otro defender a los concesionarios que están afiliados a ellos y cuyas deficiencias impactan a los primeros. ¿A quien atender y en que orden?

En otras ciudades del mundo desarrollado los sindicatos no enfrentan un conflicto de interés porque solo se enfocan en defender las causas de sus sindicalizados; siendo uno de ellas el tener un sistema de transporte publico eficiente. Si las condiciones de empleo empeoran en GM, entonces la CTM y la CROC deberán, en algún momento determinado, decidir a quien representar y por lo tanto defender; ya sea a las decenas de miles de trabajadores o a unos cientos de concesionarios.

Ambos sindicatos ya dieron una muestra a nivel nacional: aprobaron la reforma al IMSS porque sabían que de no concretarse, sus afiliados iban a enfrentar problemas con sus prestaciones médicas. La unidad sindicalista con sus colegas del sindicato del IMSS quedo para otras ocasiones ¿Cómo actuaran en la zona sureste del Estado?

La semana pasada el Secretario de la CTM en Coahuila, Tereso Medina, declaró lo siguiente a un periódico de la localidad;  “Sin duda que algún día, no se cuando, nos traerá a todos la necesidad de urbanizar y ampliar las redes del transporte querámoslo o no”, expresó, “lo digo con esa responsabilidad, porque los trabajadores necesitan el transporte y las empresas requieren ser competitivas y tenemos que entrar a ver la forma”.

Esta declaración es una muestra clara de que defender a dos entes (trabajadores y concesionarios) no es conveniente. Tarde o temprano la incongruencia se hace evidente. Lástima que ésta actitud se dé cuando las empresas comienzan a tomar decisiones drásticas.

Según Robert D. Kaplan las sociedades más prosperas suelen emplear dinero y esfuerzo en mejorar sus puntos débiles. Si la región quiere ser prospera entonces tiene un flanco débil que debe cubrir ya.

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