Coahuila 2025

 ¿Poseen los estados y municipios mexicanos procesos y mecanismos institucionalizados para planear y ejecutar dichos planes? En la inmensa mayoría no. La planeación estatal y municipal sigue siendo cíclica, limitada, de corto plazo y basada en discrecionalidades, aunque algunos comienzan a dar sus primeros pasos. He aquí mis impresiones sobre el caso Coahuila.

En el 2003 fue presentado el Plan Coahuila 2025, y desde entonces se ha mantenido prácticamente en el papel. No obstante, esta situación puede cambiar debido a la primera reunión del Comité Interinstitucional del Plan Coahuila 2025, celebrada la semana anterior, y donde los representantes de la iniciativa privada propusieron crear un cuerpo de gobierno mixto integrado por representantes de la sociedad, con el fin de asegurar la aplicación y seguimiento del plan citado.

En Julio del 2003 escribí en este mismo espacio que el plan 2025 carecía de un anclaje institucional que garantizara su aplicación, supervivencia a largo plazo, que sumara visiones de todos los sectores y que transformara de tinta a hechos lo ahí plasmado. No es que haya sido mago, simplemente basta observar la experiencia en otras ciudades y regiones del mundo para darse cuenta de que una planeación no solo es hacer un documento.

Coahuila esta a punto de dar pasos en la dirección correcta en el tema, pero al mismo tiempo puede quedarse en otro buen intento. El siguiente paso es ubicar buenas prácticas, aprender de ellas, adaptarlas, mejorarlas e implementarlas a la brevedad, tanto a nivel estado como a nivel municipal. No hay razón para tratar de querer inventar la rueda otra vez. Ejemplos los hay por todas partes; en el extranjero están San Antonio, Texas, que adoptó su primer plan ¡en 1933!. Otros buenos casos son; Seattle, Calgary, San Francisco, Barcelona y muchas ciudades de países desarrollados.

México también tiene sus casos, pero son contados. A nivel estatal tenemos a Sinaloa, que a través del CODESIN (Consejo para el Desarrollo de Sinaloa), también ya comentado en esta columna, ha hecho un buen trabajo en materia de planeación estatal y regional. Otro ejemplo, según me comentan, es Nuevo León, pero fuera de estos Estados, los demás siguen en lo mismo; Planes Estatales de Desarrollo que mueren a los seis años. ¡Nadie o muy pocos quieren romper el círculo vicioso!. ¿Podrá Coahuila hacerlo?

Los municipios por su parte han logrado establecer la figura del IMPLAN (Instituto Municipal de Planeación), órgano externo y autónomo al gobierno municipal. Hoy existen 22 municipios con este mecanismo (en Torreón fracaso la idea) y juntos conforman la Asociación Mexicana de Institutos Municipales de Planeación (AMIMP). Por cierto, tuve la fortuna de ser testigo de su fundación en el 2003 en Querétaro, siendo once los institutos fundadores. El pasado mes de marzo celebraron su VI reunión en la ciudad de Villahermosa, Tabasco.

Sin embargo, no todo es perfecto con los IMPLAN. Una de sus graves omisiones es su marcado enfoque al espacio físico y urbano, olvidando que la planeación también implica factores humanos, sociales, económicos, de seguridad, culturales e incluso educativos. Trataré de explicar lo anterior con los siguientes tres ejemplos.

Visitando allá por el 2000 el pueblo de Niagara On the Lake (13,000 habitantes y ubicado cerca de Toronto), un residente me comentó que la calidad de vida en su comunidad no era obra de la casualidad. La ubicación de cada casa, comercio, escuela, parque, entre otros, tenía su razón de ser. Antes de construirse, debía analizarse el impacto físico y social que tendría en la zona. Otro caso; en los 80s se inicio en varias ciudades de Francia un proceso de desconcentración de la actividad económica y cultural. Se trataba de llevar oportunidades de empleo y espacios culturales y recreativos a todos los sectores de una ciudad y no solo mantenerlos en las áreas tradicionales. Con buenos incentivos a los inversionistas, las autoridades lograron instalar numerosas fábricas y comercios en zonas deprimidas. Hoy el reto de Francia es rigidez en leyes laborales; pero ese es harina de otro costal.

El tercer ejemplo es lo que acontece en Saltillo; en la zona sur de la ciudad no existen instituciones de educación superior (salvo una universidad ¡agraria!). Todas se ubican en la zona centro-norte y norte, lo que representa un obstáculo para los habitantes de esas colonias que desean ingresar a alguna universidad. Esto es delicado porque acentúa las de por sí ya muy marcadas divisiones sociales. Las soluciones son varias, una de ellas es distribuir las oportunidades educativas en las zonas de la ciudad. Una planeación integral visualiza este tipo de problemas y propone soluciones. Con el marco actual de los IMPLAN dudo mucho que se consideren estos factores. Este tipo de detalles son los que Coahuila y sus municipios pueden ir abordando con estos esfuerzos serios que recién inician.

Falta mucho por hacer para lograr una planeación institucional integral en los municipios coahuilenses (y mexicanos) dado que, usualmente, solo se tiene en el papel la ruta a seguir más no así el “auto” para transitarla. De entrada el Congreso local ni siquiera ha aprobado la creación del Instituto de Planeación y Políticas Públicas (IPPP), el cual sería el primero de su tipo en el país (rompiendo el círculo vicioso sexenal) y además candidato natural para coordinar todos los esfuerzos en la materia, incluyendo los futuros mecanismos regionales o municipales de planeación.

La IP coahuilense y el Comité Interinstitucional del Plan Coahuila 2025 deben hacerse escuchar para que el proyecto del IPPP vea la luz nacer lo antes posible y abogar por “unificarlo” con el Comité Interinstitucional (pero mejorado), para que éste último le vaya dictando el camino a seguir. Si por el contrario se crea el IPPP y además otro “mecanismo” paralelo, entonces estaríamos creando más estructura burocrática (significando mayor costo para los contribuyentes) y lo que es peor, duplicando funciones y responsabilidades. Algo que en México sabemos hacer con maestría.

El camino está a la vista. Solo falta que se quiera transitar por él.

Glosa: Por lo pronto hago maletas para viajar a la capital del mundo (léase Saltillo). Ese cabrito a las finas hierbas que preparan en “La Roca” (una cantina muy recomendable para los foráneos) me esta esperando. Por allá nos vemos.

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