jueves, julio 03, 2008

¿Mesoamérica o Norteamérica?

Artículo Localeando, 3 de Julio de 2008 
Jaime Villasana Dávila 

El pasado sábado 28 de Junio se llevó a cabo en Villahermosa la X Cumbre del Mecanismo de Diálogo y Concertación de Tuxtla (MDCT), un espacio creado a inicios de los 90s para generar iniciativas de apoyo a Centroamérica, devastada por las guerras civiles de los 80s.

Hasta el 2000 el rol de México en MDCT se restringía a ser un facilitador-arbitro. Era una postura quizás comodina (inspirada en la doctrina Estrada) pero bien calculada por Salinas y Zedillo, quienes ya habían apostado por integrar a México en Norteamérica.

Luego llega Fox y en el 2001 crea el Plan Puebla Panamá (PPP) como un complemento al MDCT, una iniciativa noble pero políticamente mal aplicada. En lo interno de México el PPP sirvió de base para que se creara en 2007 el organismo Integración de los Gobernadores del Sur-Sureste (IGRSS), cuyos integrantes buscan imitar-contrarrestar a sus pares norteños quienes conforman, junto con sus homólogos estadounidenses, la Conferencia de Gobernadores Fronterizos (CGF). No olvidemos además la existencia del grupo Nemex (Noreste de México).

Este era el escenario hasta el pasado sábado cuando dentro del MDCT los presidentes de las naciones que lo conforman (Centroamérica, México y Colombia) decidieron cambiar el nombre de PPP a Proyecto de Integración y Desarrollo de Mesoamérica (PIDM). Resaltan dos palabras.

Si la palabra “Integración” significa lo que es, entonces esto reafirma mi creencia de que la reciente política exterior mexicana se rige bajo el principio de “ser ajonjolí de todos los moles”; estar en Norteamérica pero también en Mesoamérica y además ser parte de Sudamérica. Ya sólo falta que se busque estar en la Unión Europea.

Por otra parte, la inclusión de la palabra “Mesoamérica” en el nombre no es un asunto menor porque ésta arrastra factores históricos e identitarios. Nos metimos un gol al aceptar esa palabra. Es precisamente en el territorio mexicano donde se definen puntualmente las fronteras de dos grandes regiones que por momentos chocan entre sí; Mesoamérica y Aridoamérica o llamándolos de otro modo el sur y norte de México, tan distantes cada día más, viendo el primero mirar hacia Latinoamérica y Europa y el segundo hacia Norteamérica.

La indefinición de una política exterior clara y puntual (más nuestros propios retos internos) nos está llevando a un limbo muy peligroso y al final todo se rompe por lo más delgado. México a veces parece serlo.

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