jueves, enero 07, 2010

El nuevo Alcalde saltillense

Artículo Localeando, 7 de Enero de 2010 
Jaime Villasana Dávila 

Tenemos nuevo Alcalde en Saltillo y muchos retos por atender también. Esas son dos realidades imperantes pero la primera determina en buena medida a la segunda, y mucho dependerá del Plan Municipal de Desarrollo (PMD) que se presente en las próximas semanas.

De entrada ya nos dieron un par de indicios sobre el mismo; a) atender la inseguridad pública y b) remunicipalizar Agsal.

Sobre inseguridad el reto es mayúsculo pues los delitos son asuntos frecuentes y unos crecientes. En los últimos meses se han dedicado mayores recursos y esfuerzos, pero ello ha sido por necesidad y además reactivo. De aquí los limitados resultados obtenidos.

Sigue siendo ineludible despolitizar la policía en México y en Coahuila-Saltillo obvio no es la excepción. Mientras las decisiones tengan un alto contenido político, la transparencia, eficiencia y efectividad en la materia serán temas secundarios, ¿se abocará el nuevo Alcalde a despolitizarla, porqué con nombrar un militar al frente no es suficiente?.

El tema del agua es igual de crucial, quizás más pues se trata de la viabilidad de la ciudad a mediano y largo plazo. La propuesta de recomprar acciones es simplemente un retorno al pasado; ineficiencia, mala calidad e inconsistencia del servicio y finanzas en números rojos. Mi sugerencia es no hacer caso a esas voces (unas de millonarios y populistas) muchas veces egoístas. No vale descomponer algo que genera resultados. Bien nos recuerdan insistentemente que la ciudad es PRImero. Pues que así sea ¿no?

Como lo dijo Vanguardia en una de sus editoriales (040110); “la autoridad municipal ha tenido el control de la empresa pues posee la mayoría accionaria. Lo único que hace falta es que quienes nos representan en el Consejo de Administración observen una conducta que esté en consonancia con el discurso de la administración municipal”.

Hay muchos otros temas urgentes e importantes a atender, pero sobre todo es darse cuenta de la necesidad de no sólo hacer cosas que se vean (obra pública) sino también cosas que no se ven (fortalecimiento institucional). Las cosas que se ven son necesarias, pero lo segundo implica algo muy escaso en estos días; visión de estadista. Se trata pues de un balance.

El nuevo Alcalde saltillense a pesar de su juventud tiene experiencia y voluntad (por ahora) para atender los retos y resolver problemas. La reducción de sueldos y el plan de austeridad son un buen principio pero deben mantenerse y además no son acciones suficientes.

Brindémosle al nuevo Alcalde un voto de confianza (más si le votó como yo), esperando sea uno fuera de serie y no uno más del montón. Suerte señor Alcalde.

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