jueves, marzo 24, 2011

Coahuila; transparencia y conformismo social

Artículo Localeando, 24 de Marzo de 2011 
Jaime Villasana Dávila 

La nota publicada por Vanguardia días atrás y titulada “ICAI, mal y de malas en Coahuila” (250211) fue contundente; “el estudio de Métrica de la Transparencia 2010, realizado por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE)” ubicó a “Coahuila, en lo general… en el lugar número 25 en el tema de acceso a la información. La misma evaluación del CIDE ubica al ICAI en último lugar”.

Encontrar la razón quizá más importante de estos vergonzantes lugares no es complicado; cuatro de cinco Consejeros del ICAI son ex –funcionarios del gobierno estatal. Uno fue Director de Planeación en la oficina del gobernador. Otro fue Jefe de Depto. en la Sría. de Gobierno (SG). Uno más fue Director de Asuntos Jurídicos de la SG y otro fue Director de Averiguaciones Previas de la entonces PGJ.

Con estos Consejeros profundamente ligados al gobierno (conozco a uno y lo respeto), difícilmente mejoraremos en los rankings de transparencia, pues nadie en su sano juicio puede afirmar que un Consejo conformado así puede cumplir con sus responsabilidades. Pero la culpa no es toda de los Consejeros, es también de quien los propuso (gobierno estatal), puso ahí (Congreso estatal) y toleró su nombramiento (ciudadanos).

Y si lo anterior es frustrante, el lado triste lo veo en comentarios de amigos míos con responsabilidades sociales importantes en Saltillo diciéndome que no encuentran motivos para criticar la administración del ex –gobernador HMV (ya indiqué uno).

Algo está mal en nuestra sociedad coahuilense y en el racional político-partidista de un buen número de personajes ¿están cegados por tanta obra pública la cual ciertamente es bienvenida pero no lo es todo?.

Por un lado el fanatismo político impide ver con claridad el límite del interés partidista y el interés común. Para muchos ambas son una misma cosa y esto es muy grave pues condena a la pluralidad política al exterminio, y por lo tanto a la lenta muerte de la democracia. Por ello no extraña que Coahuila viva un escenario parecido a China; sistema político rígido pero con crecimiento económico.

Por el lado cívico la conformidad político-social es alarmante. En Coahuila las ONGs que son contrapesos al gobierno son tan escasas como los pinos en la carretera Saltillo-Torreón. Las iniciativas ciudadanas para vigilar y analizar el desempeño gubernamental son asfixiadas o incluso rechazadas. Actores importantes (como empresarios y académicos) no las apoyan o las desaíran (ya viví la experiencia), quizás por temor o quizás porqué también gozan de los beneficios del estatus actual (capitalismo de cuates diría Dresser).

Ojalá la ya próxima campaña electoral nos dé una buena sacudida.

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