Seguimos esperando las disculpas del PAN y PRI

 

Artículo publicado en Más Información, 15 de enero de 2024

LOCALEANDO - Jaime Villasana Dávila

Por supuesto que no deseo que MORENA siga gobernando en México, tal como lo desean también millones de mexicanos. La mayoría de sus acciones y decisiones han puesto y siguen poniendo a la democracia mexicana en un riesgo enorme y ya no hablemos de las finanzas públicas, con un PEMEX quebrado y ahora con una supuesta reforma a las pensiones que enviará AMLO en las próximas semanas con claros fines electoreros, pues el gobierno no tiene un centavo para incrementar su aportación correspondiente.   

Pero así como deseo que no continúe MORENA tampoco deseo que regrese el PAN y PRI de antes tal cual. Uno esperaría que, a cinco años de que los ciudadanos les dieran una paliza en las urnas, algo hubieran aprendido. Parece que no ha sido así. Gracias a ellos hoy nos gobierna un populista como AMLO y gracias a ellos su partido tiene amplias posibilidades de mantener el poder federal en la elección de este año.

 

No se les pide mucho; tan solo unas disculpas públicas que den algo de esperanza a un electorado decepcionado de AMLO y de MORENA. Imágenes; El Economista.

Todos sabemos que en la política no hay ángeles. Pero debe haber un mínimo de decoro entre los actores políticos o en una parte de ellos. Ya lo dice un viejo dicho del México del siglo XX; “se vale ser cochinos, pero no marranos”.

En todos los países con democracia consolidada en el mundo (Europa, USA, Canadá, Japón, etc.) hay corrupción. Pero, por un lado, las autoridades procuradoras de justicia y las judiciales trabajan duro para mantenerla en niveles mínimos y, por el otro, las/los políticos serios que gobiernan y cometen faltas vinculadas a la corrupción suelen tener un comportamiento que demuestra arrepentimiento o remordimiento, por citar un par de actitudes positivas y muy útiles para el funcionamiento de una democracia.

Sin embargo, en México no ocurre ni lo uno y ni lo otro. Primero; las fiscalías y el poder judicial enfrentan retos enormes en lo interno como corrupción, falta de recursos y presión del sector político para no hacer su labor. Segundo; los actores políticos actúan con un cinismo enorme ante evidentes casos de corrupción.

Sobre esto último ahí están los casos de corrupción de los tres hijos de AMLO y ni este y ni un solo personaje de MORENA se atreve a ahondar en el caso.

Pero también tenemos los casos históricos y presentes de corrupción en el PAN y PRI tanto dentro como fuera de gobierno.

Desde el 2018 un sector de mexicanos hemos pedido que al menos emitan disculpas públicas sobre los errores cometidos durante sus gobiernos. Ojo, hablo de disculpas públicas y no de reconocimiento de errores en gobiernos suyos, como suelen decir panistas y priístas. Son dos cosas muy distintas.

En las disculpas se da la cara de frente y se acompaña de un comportamiento que incluye el esfuerzo por no volver a cometer ese daño causado. Resalto “el esfuerzo”, toda vez que sabemos en política todo puede suceder nuevamente, pero al menos se deja precedente. Es obvio que si se piden y piden disculpas pero no se castiga y/o actúa para impedir el resurgimiento de tales malas conductas, al final las disculpas servirán de nada y la sociedad las considerará vacías, dañando todavía más a la democracia pues luego de las disculpas vacías solamente hay más cinismo.   

En contraparte, en el “reconocimiento de errores” se trata de una evasión, de decir algo sin fondo ni forma para salir del paso pero sin resolver nada. Y reconocer errores (algunos y muy pocos) le encanta a nuestra clase política mexicana.

Nuestra clase política no está lista y preparada para pedir disculpas públicas por dos razones: a) se piensa que es muestra de debilidad; y b) se tiene temor a ofender a esos actores que cometieron los errores o faltas de corrupción, dañando potencialmente la armonía al interior del partido. No obstante, al no pedir disculpas públicas se alienta todavía más la comisión de actos indebidos.

El último caso sucedido en la relación PAN y PRI en Coahuila fue un duro recordatorio a los mexicanos sobre lo que ya no quieren a partir del 2018, pero que siguen viviendo tanto con MORENA como con estos dos partidos que buscan regresar al poder presidencial.

La actitud del presidente del PAN, Marko Cortés, ante este caso ha sido nefasta al igual que su dirigencia de ese partido. El llamado de algunos de sus correligionarios ha pedir disculpas y reconocer errores, así como de miles de ciudadanos a través de las redes sociales, no ha causado mella en su actuar. Él sigue como si nada hubiese pasado.

Y si a Cortés y al PAN se les pide reconocer errores y pedir disculpas, es justo también exigirlas al PRI, pues la firma de sus dirigentes también estaba en ese acuerdo de reparto de hasta notarías.  

En los gobiernos de coalición es normal repartirse cargos pero se trata de cargos de confianza y no de cargos, instituciones o espacios que claramente están regulados por la ley y en los cuales se debe seguir un procedimiento legal. Ni siquiera esto sabe reconocer el dirigente del PAN.  

La campaña de Xóchitl sufrió un golpazo la semana pasada y ese acuerdo PRI-PAN en Coahuila ya lo estoy viendo próximamente en spots de radio, TV y redes sociales siendo publicado millones de veces por la campaña de MORENA y Sheinbaum.

Una forma de desactivar parcialmente ese tremende error político y futuro torpedo publicitario es reconocer el error y pedir disculpas, y de paso también por los errores que hayan cometido cuando fueron gobierno.

Pero en el contexto de esta elección presidencial hay algo todavía más importante en el reconocimiento de errores y pedir disculpas; se trata de darle nuevamente esperanza a miles de mexicanos independientes y desilusionados de AMLO-MORENA, de que todavía hay algo de decoro en la clase política tradicional, lo cual ahora mismo parece imposible existir.

Como se extrañan a políticos como Reyes Heroles, Castillo Peraza o Muños Ledo.  

www.localeando.com  Twitter: @jvillasanad

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