Trump, Groenlandia y el
rancho; algo tiene de razón
Publicada el 21 de enero 2026 en Más Información
LOCALEANDO - Jaime Villasana Dávila
La manera en que Trump está intentando hacerse de Groenlandia en esta su segunda presidencia es la peor que pudo haber escogido. Infames son sus modos, pero no debe sorprender dada su personalidad. Soy de la idea de que Groenlandia debe seguir perteneciendo a Dinamarca y que, si los groenlandeses deciden separarse, lo hagan y sean un país independiente. Pero tienen cuatro problemas enormes: a) son apenas 60 mil groenlandeses; b) su territorio es más grande al de México (2 .1 millones de Km2); c) su ubicación geográfica es y será aún más estratégica con el cambio climático; d) se ubican en el planeta tierra y está habitado por humanos. Y si dejamos a un lado las pasiones nacionalistas, se podrá ver que (guste o no) Trump tiene algo de razón en el tema.
Al respecto en seguida algunos comentarios (y una analogía):
1. SÍ, LAS REGLAS INTERNACIONALES SON MUY IMPORTANTES, PERO…. Las leyes internacionales que el mundo se dio luego de la II Guerra Mundial deben ser respetadas. El problema es que ya no vivimos en ese entorno y hay dos razones principales que lo cambiaron; a) el crecimiento exponencial de China y su agresiva actitud alrededor del mundo y b) La invasión de Rusia a Ucrania en 2022. Son dos movimientos estratégicos hechos por los dos principales rivales de EE.UU. quien, viendo nervioso como estos actúan, está desesperado por darse la máxima protección posible para el presente y para el futuro. Y no, no es sólo una cuestión de Trump. Los demócratas también piensan igual, aunque lo dicen diferente. Ahora bien, hay de líderes a líderes. Está el tipo Putin, un asesino despiadado que no le importa nada por imponerse. Esta el tipo Xin Jin Pin quien, cuando menos lo esperas, ya te devoró y te tiene en sus manos económicamente esclavizado. Esta el tipo Trump, un líder bipolar sediento de atención pero que, no pasa a la violencia pura y dura (tipo Putin) para lograr sus objetivos. Finalmente está el tipo de líder que todos quisiéramos y que respete las reglas internacionales, pero de esos y que tengan peso (poder militar y económico), ahora mismo no los hay y quien sabe si los volverá a haber.
2. UNA ANALOGÍA PARA EXPLICARLO CON EL RANCHO. Trataré de explicar el caso Trump – Dinamarca – Groenlandia haciendo una analogía con un rancho. Imagina que tú tienes muchos billetes y tu amigo tiene algo de billetes y tiene un rancho muy grande casi colindando con tu propiedad donde vives. Por décadas tu amigo te ha pedido que le “eches un ojo” a su rancho porque tú tienes los recursos para ello (tienes vigilantes, etc.). A cambio tu amigo te ha invitado a algunas cenas, te apoya en tus decisiones y es ATM. Pero la situación por el rancho de tu amigo se ha vuelto complicada y lo estará todavía más en el futuro. Hay desconocidos que andan merodeando y se ve que traen malas intenciones; quieren apoderarse de él, pues tiene muchos recursos naturales ese rancho y su ubicación es privilegiada. Tu amigo te pide de favor que se lo sigas cuidando y que, si es necesario, lo defiendas con todo, como si fuera tuyo. Ese rancho es muy importante para tu seguridad. Analizando la situación y viendo hacia el futuro, es claro que tu amigo no va a poder seguir defendiendo ese rancho como tu quieres porque le faltan recursos y, además, los amigos de tu amigo, tampoco le quieren meter dinero para cuidarlo. Ante esta situación ¿Qué harías? A) Nada, seguiría cuidando el rancho de mi amigo por siempre y sin pedir casi nada a cambio porque es mi amigo; B) Le diría que mejor me lo venda porque no puede cuidarlo como debe ser y yo tampoco puedo estarlo cuidando por siempre y casi de gratis, al menos que sea mío; C) Dejaría de cuidarlo y no importaría si lo invaden otros, aunque eso pondría en riesgo mi seguridad. Pues bien, Trump optó por la opción B. Lo malo son sus modos. Yo también opto por la opción B y para lograr mi objetivo emplearía una estrategia de “cortejo” y/o convencimiento por la buena, sabiendo que ese rancho tiene mucho valor para mi amigo, aunque nunca haya vivido ahí.
3. EUROPA DEBE DEMOSTRAR QUE PUEDE DEFENDER GROENLANDIA. A diferencia de las personas, entre los países no hay amistad y solo hay alianzas y hay intereses. Incluso la amistad entre las personas hay límites y hasta hay un dicho que dice “ayúdate que yo te ayudaré”, es decir, tu amigo(a) debe poner de su parte para mantener la amistad. En el caso de Trump-Dinamarca-Groenlandia hay realidades que no podemos obviarlas y refugiarnos en las leyes internacionales, hoy muy menospreciadas. Claramente Dinamarca (con 6 millones de habitantes) no puede defender Groenlandia al menos que se haga de bombas nucleares (sorry, así es este mundo). Sus amigos europeos tampoco están dispuestos a defenderla más allá de mandar algunos batallones de soldados y algunos barcos. Al menos, así ha sido hasta ahora. Creo firmemente en la autodeterminación de una comunidad (groenlandeses) para decidir su futuro. El problema es que, como lo dije al inicio, apenas son 60 mil habitantes para una isla más grande que México (2.1 millones de km2). Lo ideal es que se mantuviera el estatus quo, pero la ciencia dice que el Polo Norte se deshiela y en unas décadas será navegable y muy apetitoso para conquistar por sus enormes recursos naturales y dada su bajísima población y lo limitado del tamaño del país que lo defiende (Dinamarca). Los groenlandeses y daneses deben pensar un poco más con la cabeza y menos con la nostalgia y el estómago.
4. CONCLUYENDO: EE.UU. Y EUROPA LLEGARÁN A UN ACUERDO, PERO DEBEN PONER SU PARTE. Tener y mantener propiedades cuesta y hay que tener los medios para ello. Los daneses y europeos los tienen y ojalá los pongan para mantener a Groenlandia segura, como EE.UU. y Trump lo quieren. Que no se preocupen los europeos; al final Trump no invadirá militarmente a Groenlandia y llegarán a un acuerdo (o quizá ya llegaron cuando escribía estas líneas), pero deben poner de su parte. Concluyo diciendo que la realidad es muy dura y lo será más si no se actúa a tiempo y con sabiduría. Al final de cuentas, es preferible ser absorbido por un país que te pueda defender y que respeta tu libertad, derechos civiles y la democracia, a uno donde vivirás bajo una dictadura. Este es un mundo cruel, despiadado, interesado e injusto, aunque también nos da alegrías de vez en cuando. Así fue, así es y así será por siempre. Lo dice la historia. La razón es simple; está habitado por humanos.
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