La 4T se queda sin
aliados en Latinoamérica
Publicada el 23 de marzo 2026 en Más Información
LOCALEANDO - Jaime Villasana Dávila
La corriente política de izquierda, en cualquiera de sus versiones, vive sus momentos más bajos en Latinoamérica desde que tiene presencia como alternativa política a partir de finales de los 80s. Su horizonte es muy nublado y quizá la 4T se encuentre sola para cuando termine el 2026.
Al respecto algunas reflexiones.
1. LA ÉPOCA DORADA DE LA IZQUIERDA EN LATINOAMÉRICA. La izquierda como opción política se hizo viable en Latinoamérica a partir de la decadencia del comunismo, representado por la extinta URSS, a finales de los 80s. Luego de este acontecimiento, los EE.UU. y los regímenes de derecha latinoamericanos comenzaron a facilitar el acceso al poder a los partidos de izquierda con reformas electorales y elecciones cada vez más limpias a partir de los 90s. Ello conllevó paulatinamente a la época dorada de la izquierda que se vivió entre 2003 y el 2024, ganando en prácticamente todos los países de la región, iniciando con Lula Da Silva en Brasil en 2003 y terminando con la elección en 2024 de Sheinbaum. La izquierda tuvo muchos éxitos como gobierno y sería necio no reconocer los beneficios que trajo a millones de latinoamericanos. Sin embargo, bien dice el viejo proverbio chino “dale el poder a un hombre y entonces lo conocerás”. Se le dio el poder a la izquierda en Latinoamérica y la conocimos.
2. LA DECADENCIA DE LA IZQUIERDA. La decadencia de la izquierda en Latinoamérica es mayormente autoinfligida, por más que sus intelectuales y voceros se la quieran achacar a los EE.UU., su villano favorito de último recurso. Cierto, estar en el poder por 20 años desgasta, pero ello es manejable y además hay maneras de salir del gobierno. En realidad fue su arrogancia, soberbia, corrupción, desplantes autoritarios y desconocimiento de las reglas democráticas que le permitió llegar al poder, las razones de la caída libre de la izquierda en aquellos países donde hoy ya no gobiernan; Bolivia, Chile, Argentina, Venezuela, Costa Rica, Panamá, Guatemala, etc.. Hoy, en todos esos países gobierna la derecha en diversas modalidades y, con la “derechización” del mundo debido a la inestabilidad internacional, apunta para que permanezcan en el poder un buen tiempo, aunque ello dependerá de como gestionen el poder y los resultados que brinde.
3. BRASIL, COLOMBIA, MÉXICO, NICARAGUA Y CUBA: LOS ÚLTIMOS SOBREVIVIENTES. Inicio por estos dos últimos, cuyos regímenes tienen los días contados, en buena medida por la presión estadounidense, pero mayormente por ser regímenes represores cuyo modelo político-económico ha sido un rotundo fracaso desde un inicio, estando sostenidos solamente por el apoyo externo, un aparato represor y/o el crimen internacional. En Colombia hay elecciones presidenciales el 31 de mayo de este año y el partido izquierdista del presidente Petro no la tendrá fácil para repetir. El pasado 8 de marzo hubo elecciones para renovar la Cámara de Representantes y el Senado y, si bien obtuvo el primer lugar de votación, una coalición del centro y la derecha le pudiera derrotar. En Brasil Lula está en empate técnico con su rival de la derecha (Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro), según las últimas mediciones, para la elección presidencial del 4 de octubre.
4. CONCLUYENDO:
¿SE QUEDARÁ SOLA LA 4T AL FINAL DEL 2024? Estando Cuba y Nicaragua ya fuera de
la ecuación izquierdista de la actualidad, y en alto riesgo Colombia y Brasil,
es muy probable que la 4T se quede sola y aislada en Latinoamérica para el
término de este año. Pero no sólo eso, sino que su representante Sheinbaum se enfrenta
a enormes presiones de EE.UU. por apresar a los políticos-criminales de peso y
de quienes tiene gran cantidad de información vía los narcotraficantes que le
fueron entregados y por el “soplo” que los regímenes cubano y nicaragüense le
están haciendo a las autoridades estadounidenses en las negociaciones que
actualmente sostienen. A lo anterior debe sumarse el bajo crecimiento económico
de México, la alta criminalidad y corrupción más sus intentos por seguir
minando la democracia. Y qué decir de la arrogancia, soberbia y cerrazón de la
4T para negociar con la oposición. Por ello, a la 4T de Sheinbaum le conviene
que siga la guerra en Irán y Ucrania (más lo que se acumule), pues son unos “salvavidas”
que le permiten justificar su incompetencia y seguir viviendo en el autoengaño, cuando claramente pueden ejecutar de mejor manera el poder.
Nada mejor para ellos que tener a un Trump distraído y a una sociedad mexicana
también distraída con el Plan B de la Reforma Electoral y otros temas sin
importancia o ya caducos (García Luna). Pero todo ello no durará para siempre y en 2027 se viene la primera prueba con las elecciones legislativas. En política tarde o temprano llega el momento de rendir cuentas.
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