Coahuila 2011 vs México
2026: sus años más oscuros
Publicada el 4 de mayo 2026 en Más Información
LOCALEANDO - Jaime Villasana Dávila
Vaya semana
pasada en México. Las malas noticias no paran en cualquier frente; petróleo,
economía, seguridad, narcopolítica, CIA en Chihuahua, etc. y ahora se suma la
acusación de EE.UU. por narcotráfico contra el gobernador Rocha Moya, un
senador y otros cinco-seis políticos, todos de Sinaloa. Este momento tan
complicado para México, me recuerda mucho a lo que vivió Coahuila en aquel fatídico
2011.
Al respecto algunas reflexiones:
1. COAHUILA Y SU GRAVE CRISIS DE 2011. La crisis que vivió Coahuila en 2011 fue la peor de toda su historia, quizá sólo comparable cuando Santiago Vidaurri, gobernador de Nuevo León, se anexó al estado en 1856. Sin embargo, esta última fue causada por un actor externo, mientras que la de 2011 fue causada por actores internos pertenecientes a la clase gobernante de entonces. La crisis fue en todos los frentes: moral, económica, financiera, seguridad y política. En ese año Coahuila estuvo en bancarrota por la enorme deuda ilegal contratada por el gobierno estatal para cubrir un gasto descontrolado en obras y programas sociales. La clase gobernante (Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial) y la sociedad (incluidos los empresarios) estuvieron en contubernio; los gobernantes (muchos) se dieron un festín de recursos públicos y los segundos toleraron los excesos debido a los beneficios recibidos. Y qué decir de la inseguridad, la parte más dolorosa de esa crisis; balaceras en prácticamente todo el estado con centenares de muertos en varios años y la terrible masacre de Allende ocurrida del 18 al 20 de marzo de 2011. Tal como era de esperarse todo se vino abajo; no podía ser de otra manera (en un artículo que publiqué en la Revista M Semanal de Milenio en abril de 2011 ahondé en los detalles). Coahuila estuvo hundida.
2. MÉXICO Y SU GRAVE CRISIS DEL 2026. Tal como estuvo Coahuila en 2011, se encuentra en este 2026 México. Un régimen populista sostenido solamente por “programas sociales” (depósitos bancarios) que benefician a 40 millones de mexicanos(as), quienes toleran en contrapartida los excesos de su clase gobernante. Todos sabemos que esos programas sociales no son financieramente sostenibles en el mediano plazo y aun así muchos los festejan. Y qué decir del control sobre el Poder Legislativo, Poder Judicial, INE, Tribunal Federal Electoral y otros órganos autónomos, más la politización de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF). Súmale la quiebra de PEMEX y un proyecto de energía condenado al fracaso. Una inseguridad que no cede a pesar del cambio de estrategia pues, si bien los homicidios van a la baja, la extorsión y los desaparecidos van a la alza. Lo peor de todo es la corrupción e impunidad de la mano con el crimen organizado en niveles nunca antes visto y una presidenta que se niega a romper con su antecesor, el causante principal de lo que hoy padece el país. Ni siquiera se atreve a un control de daños menor por temor a que se abra la caja de pandora y la salpique, como sí lo hizo en su momento Peña Nieto al procesar y meter a la cárcel a seis gobernadores y exgobernadores de su partido. La olla está a punto de estallar y se justifica en la “defensa de la soberanía” ante la solicitud de arresto contra Rocha Moya, una solicitud que debería estar bendiciendo porque le beneficia para deshacerse de los “malos” de su régimen.
3. CONCLUYENDO:
COAHUILA SALIÓ ADELANTE ¿PODRÁ MÉXICO?. Coahuila pudo recomponer el camino pagando
un costo muy alto y haciendo sacrificios enormes. Lo malo de entonces es que la
impunidad imperó y tuvo que ser el gobierno de EE.UU. quien diera justicia a un
número reducido de peces gordos culpables (extesorero
estatal y exgobernador
interino). El exgobernador Humberto Moreira libró la cárcel, pero la probó
unos días en España y luego cayó en desgracia política. El estado sólo
proceso a “charales”. Coahuila salió adelante gracias a su perfil económico, su
posición geográfica, a reformas legales y a estrategias puntuales de gobiernos estatales
siguientes. Por su parte, México tiene también una posición geográfica
envidiable, pero las reformas legales realizadas y la estrategia económica del
régimen actual son pésimas. Además, tiene un agravante de enormes proporciones:
el crimen organizado es parte de decenas de gobiernos municipales, algunos
estatales y en ciertas dependencias federales, como ha quedado de manifiesto
con el caso de huachicol fiscal. Este factor está influenciando las decisiones
de Sheinbaum sobre impartir o no justicia, de lo contrario ya hubiese
investigado a fondo el escandaloso caso de las elecciones de Sinaloa en 2021 y
varios otros más. Hoy nuevamente el gobierno de EE.UU. parece que impondrá justicia,
como sucedió en Coahuila, con la ventaja para Sheinbaum de que aun está a
tiempo de tomar las decisiones correctas y hacer justicia para controlar la
corrupción y al crimen organizado o hundir más al país. Veremos.
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