Consulta separatista en
Alberta, Canadá
Publicada el 25 de mayo 2026 en Más Información
LOCALEANDO - Jaime Villasana Dávila
El jueves pasado
por la noche la Premier (gobernadora) de la provincia de Alberta, Canadá, anunció que el próximo 19
de octubre se realizará una consulta pública en el cual sus habitantes
decidirán si el gobierno provincial debe organizar un referéndum vinculante
sobre la permanencia de Alberta en Canadá. Aun y cuando esta consulta no es la
definitiva en el tema, se trata de un acontecimiento traumático para cualquier
país y en seguida algunos comentarios.
1. ANTECEDENTES SEPARATISTAS EN CANADÁ. Este país Norteamericano ya sabe lo que es vivir un proceso separatista. La provincia de Quebec ha celebrado dos referéndums separatistas: el primero aconteció en 1980, ganando el No con 59.56% y el Sí obteniendo 40.44%. El segundo sucedió en 1995 y el resultado fue muy cerrado: el No obtuvo 50.58% y el Sí 49.42%. Ambos referéndums fueron convocados por el gobierno provincial liderado por el Partido Quebequense, de corte nacionalista-separatista, siendo uno de sus argumentos principales su particularidad cultural (de origen francés), mientras que el resto de Canadá es anglosajón, aunque en realidad es un país plural. Por 30 años Canadá vivió sin tensiones separatistas de alto calibre hasta que en Alberta comenzó a fortalecerse. En Quebec siempre ha estado presente, pero hoy en día de manera débil.
2. ALBERTA Y SU REFERENDUM SEPARATISTA EN 2026. Un proceso separatista no nace de la noche a la mañana. Deben darse las condiciones para ello y existir una o dos poderosas razones. En el caso de Quebec fueron su particularidad étnica (francés) y un relativo trato injusto por parte de Canadá (según ellos), mismo que puede tener varias vertientes. En el caso de Alberta la razón principal es lo segundo (trato injusto) y las vertientes son bloqueo para aprovechar su potencial petrolero (tienen una de las mayores reservas del mundo) y la injusticia fiscal (dan más de lo que reciben del país). Dado lo anterior, este proceso no inició ayer sino que tiene años cocinándose. Naturalmente hay dos bandos: a) los separatistas, donde hay radicales y moderados; b) los unionistas, donde están los principales partidos políticos, el gobierno nacional, las naciones indígenas habitantes en Alberta y una parte del partido de la Premier de Alberta (Partido Conservador Unido), incluyendo a ella misma. La consulta se realizará el 19 de octubre y en ese mismo día se votarán otros temas constitucionales. La pregunta es la siguiente:
"¿Debería Alberta seguir siendo una provincia de Canadá o debería el Gobierno de Alberta iniciar el proceso legal requerido por la Constitución canadiense para celebrar un referéndum provincial vinculante sobre si Alberta debe o no separarse de Canadá?"
Un punto importante por resaltar es que la consulta de octubre no es vinculante, tal como lo dice la pregunta. En caso de ganar el Sí se tendrá que celebrar un referéndum que sí lo sea. En caso de ganar el Sí en tal referéndum, Alberta y Canadá deberán sentarse a negociar los términos de la separación y si, al final Canadá no le convence la negociación, puede rechazarlo y aquí si ya estamos en terrenos no explorados, pues nunca se ha llegado a esta instancia. Recuérdese que en los dos referéndums de Quebec ganó el No.
3. INICIAN LAS CAMPAÑAS: LOS SEPARATISTAS NO LA TIENEN FÁCIL. Uno de los actores principales en el bando de los unionistas es Thomas Lukaszuk, quien lideró la petición “Forever Canadian”. Lukaszuk pidió una campaña limpia y, en última instancia, unidad; “Este es un tema muy delicado, y no es algo con lo que el primer ministro —ni nadie— deba jugar”, declaró el activista a los periodistas tras el discurso de Smith. La última encuesta publicada en enero pasado por la empresa IPSOS dice que sólo un 28% de los habitantes de Alberta está a favor de separarse (en Quebec es del 31%), pero la campaña apenas va comenzando. Una buena noticia es que el Primer Ministro canadiense Mark Carney vive uno de sus mejores momentos en popularidad (65%) al cierre de su primer año como jefe de gobierno y será muy escuchado por los albertenses, o al menos en un inicio. Un factor por considerar es Donald Trump. Según reportes de prensa, en meses pasados se han dado reuniones entre representantes del gobierno de EE.UU. y uno de los grupos promotores del separatismo en Alberta. No debe causar sorpresa alguna si, en algún momento de la campaña, Trump envía un mensaje de apoyo a los separatistas. Recuérdese como Trump “ha invitado” a Canadá a convertirse en el estado número 51 de EE.UU. a partir del inicio de su segundo mandato.
4. IMPACTO EN MÉXICO Y EE.UU. Por ahora ninguno, en parte por tratarse de una consulta y no de un referéndum vinculante. Además, los movimientos separatistas en ambos países son muy débiles. En EE.UU. los más consolidados están en Texas, siendo el Texas Nationalist Movement uno de ellos, y en California, destacando el CalExit Now, pero no llegan a unos cuantos miles de simpatizantes. En México es mucho menor. De hecho hoy en día no hay ningún movimiento separatista formal y real (físico, en calle y con oficina) en algún estado mexicano. Todo se limita al mundo virtual de las redes sociales (en mi tesis doctoral analicé los existentes al 2007). En un próximo artículo hablaré más a detalle del caso mexicano y en mi libro Premoniciones sobre el futuro de México y su unidad nacional hago una descripción sobre lo que puede suceder en las próximas décadas, según varias teorías. Un triunfo de los separatistas en Alberta, aún tratándose de una consulta, puede despertar y/o alentar a los movimientos de este perfil en EE.UU. y México.
5. CONCLUYENDO:
EL CAMINO SEPARATISTA ES LARGO; LO IMPORTANTE ES QUE CANADÁ LO TOLERA Y PERMITE.
Muy pocos países en el mundo permiten y pueden procesar de forma civilizada un movimiento
separatista. Se requiere mucho valor colectivo para hacerlo en medio de una
alta tensión política alimentada con posturas muy divididas. Canadá es uno de
ellos y esa es una de sus virtudes como país. La Premier (gobernadora) de
Alberta, Danielle Smith, concluyó su discurso de 15 minutos dado
el jueves pasado por la noche diciendo que ella y su gobierno desean que
Alberta siga formando parte de Canadá y esperan que los habitantes de Alberta
voten en el mismo sentido. Smith añadió “el primer ministro Mark Carney ha
adoptado la mayoría de las posturas de Alberta en materia de energía y
desarrollo de recursos desde que fue elegido hace más de un año”. Está postura
política de la Premier, más el empuje y popularidad del Primer Ministro, la
unidad del grupo unionista (Pro Canadá) y la postura de las naciones indígenas
en Alberta, hace visualizar que en esta consulta serán derrotados los separatistas,
quienes no están muy cohesionados, tal como suele suceder en estos grupos. Pero
esto apenas comienza y ya lo iré comentando, así como sus posibles implicaciones
en México y EE.UU.
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