jueves, junio 14, 2012

Renovando Coahuila


Artículo Localeando, 14 de Junio de 2012,
Jaime Villasana Dávila.

Para nadie es un secreto que el actual gobierno de Coahuila recibió a mi querido estado en casi una completa ruina integral. Desde coahuilenses estereotipados y desmoralizados por la deuda, hasta unas finanzas públicas en bancarrota pasando por una integridad desecha en buena parte de la burocracia. No olvidemos a la inseguridad rampante.

Al inicio el reto para el gobernador tuvo un agregado especial pues quien le dejó tal situación fue su hermano y esto limita su capacidad de maniobra. De entrada no pudo usar la frase usada por los nuevos gobernantes: “me dejaron un desastre”.

Ante este contexto y tragándose todas las críticas pues no podía traspasarlas, el gobernador se propuso primero restructurar el modelo organizacional del gobierno, algo típico de los nuevos gobiernos y, segundo, reformar jurídicamente dos entidades responsables de temas cruciales que se encontraban destrozadas; Finanzas y Procuración de Justicia.

Otras leyes fueron ajustadas como la ley de Planeación, que lamentablemente monopoliza el tema en manos gubernamentales. Adicionalmente emprendió un obligado plan de austeridad. Subió impuestos y creo otros nuevos. La urgencia de recursos era y sigue siendo una constante.

A siete meses de su mandato el gobernador lanza una segunda etapa de esta restructuración jurídico-política-organizacional de la estructura gubernamental con el llamado “Pacto Coahuila”, el cual tentativamente llevará a actualizar la Constitución local y otras leyes aun no reformadas.

¿Parte del problema o de la solución?. Fuente: Milenio
Pero ¿con quien firmó el gobernador el Pacto Coahuila? Con el Congreso local, Poder Judicial local, Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), Instituto de Transparencia (ICAI), Instituto Electoral (IEPEC) y la Comisión de Derechos Humanos  (CEDH). Todos organismos cuestionados y con cierta responsabilidad del contexto actual ¿y los ciudadanos?

Pero para iniciar un auténtico proceso de renovación de la estructura gubernamental estatal deben ocurrir dos cosas conocidas. Primero; aplicar justicia por el caso deuda. Al momento las autoridades locales no lo han hecho. Incluso de manera sorprendente, y a diez meses de que estallara el escándalo, al principal imputado (Javier Villarreal) ni siquiera se le ha sancionado ¡administrativamente! (menos judicialmente).

Lo otro que debe ocurrir es transparentar puntualmente todos y cada uno de los conceptos de la deuda. El gobierno del estado se sigue negando.

Hay que reconocerle al gobernador su esfuerzo de renovación. El estado lo necesita. Sin embargo mientras la deuda no se esclarezca, cualquier iniciativa automáticamente nacerá manchada. Incluido el Pacto Coahuila. 

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