Baja California y Chihuahua; trato diferenciado por federación

Baja California y Chihuahua; trato diferenciado por federación

Publicada el 21 de septiembre 2026 en Más Información

DESDE AFUERA - Jaime Villasana Dávila

El sábado pasado la presidenta Sheinbaum viajó a los estados de Chihuahua y Baja California para dar seguimiento a diversas obras y servicios en los cuales participa la federación. En ambos estados se reunió con las respectivas gobernadoras, aunque con una lo hizo en privado y con otra en actos públicos. Un trato así de desigual no es conveniente para el país y no refleja el respeto democrático que debe existir aun y cuando haya diferencias políticas.

Sheinbaum con Marina del Pilar (izq.) en Tijuana y Sheinbaum sin Maru Campos en Juárez, al no ser invitada a un evento federal en el estado que gobierna. Nunca había sucedido algo así. ¿La federación une o desune? Imágenes: Agencias. 

Al respecto los siguientes comentarios.

1. UN FEDERALISMO SIMÉTRICO EN LA LEY, ASIMÉTRICO EN LA PRÁCTICA. Todos los estados de México tienen los mismos derechos y obligaciones sin importar su tamaño territorial, tamaño de economía, población o su presupuesto. Merecen el mismo trato por parte de la federación, toda vez que es un federalismo simétrico. Al menos, eso es lo que dice la Constitución. En la realidad bien se sabe que siempre ha habido unos estados “más iguales que otros”, es decir, reciben más atención por parte del gobierno federal en diversas formas (más presupuesto, más visitas presidenciales) y por múltiples razones (gobernador amigo del presidente, figura política en ascenso, mismo partido). En resumen; las preferencias presidenciales siempre existirán hacia ciertos estados y no pasa nada, siempre y cuando no rebase un límite. Sin embargo, cuando una tensión entre presidente y gobernador se lleva al extremo la situación cambia, generando múltiples efectos. Ahí están los conflicto de Ernesto Zedillo vs Roberto Madrazo (Tabasco), Vicente Fox vs Víctor Cervera (Yucatán), Felipe Calderón vs Humberto Moreira (Coahuila) o AMLO con varios de oposición como Miguel Riquelme (Coahuila) y Francisco García (Tamaulipas). El conflicto de hoy lo protagonizan Claudia Sheinbaum vs Maru Campos (Chihuahua). En todos los conflictos antes citados, el estado salió perdiendo recursos o programas, pero la población estatal alimentó su regionalismo y muchos incrementaron su resentimiento hacia la federación.       

2. LAS REUNIONES CON MARU CAMPUS Y MARINA DEL PILAR. Tal como comenté en la introducción, la presidenta Sheinbaum tuvo trato diferenciado con ambas gobernadoras. Con la de Chihuahua, Maru Campos, lo hizo en privado el sábado en una sala de reuniones en el aeropuerto de ciudad Juárez. La reunión se dio a petición de la gobernadora, quien dos días antes le escribió una carta a la presidenta solicitándole una reunión dado que iba a andar por el estado y Sheinbaum no tenía pensado reunirse con ella. Recuérdese que ambas tuvieron desencuentros fuertes en abril pasado debido a la muerte de dos supuestos agentes de la CIA en Chihuahua y sobre lo cual la gobernadora ha negado el haber tenido conocimiento de su presencia en el estado. Desde entonces no había comunicación entre ambas mandatarias, pero ello no debiese haber sido motivo para no invitar a la gobernadora al evento presidencial, pues por encima de las rencillas políticas está la institucionalidad de lo que ambas representan. Respecto a la visita a Baja California, esta se dio el mismo sábado 19 y la reunión con la gobernadora, Marina del Pilar, se dio en los dos eventos públicos celebrados en ese estado (Tijuana y San Quintín). Lo anterior a pesar de los audios filtrados donde se revela que la gobernadora estaba colaborando con Estados Unidos e incluso se ofreció a filtrarles información. Esto es traición en México y en cualquier país del mundo, pero la gobernadora es de MORENA. El mensaje dejado es peligroso y no coincide con el discurso de la defensa de soberanía por parte de Sheinbaum.

3. CONCLUYENDO: UN GOBIERNO FEDERAL DEBE UNIR, NO SEPARAR. Los gobiernos radicales y populistas no aceptan la existencia de las oposiciones y por ello ni siquiera las reconocen como tal, sino como “traidores”. Su credo es “o están con nosotros o están contra el pueblo”. Hasta un estudiante de secundaria entiende que ello polariza y genera conflicto. La misma regla aplica en las relaciones internacionales. Ciertamente AMLO y Sheinbaum se reunieron con gobernadores de oposición en sus estados, pero porque no tenían de otra. No hacerlo es romper con la regla mínima de la representatividad. Es como declarar que ese estado no tiene gobernador. Y si, esa regla aplicase, entonces el gobernador de ese estado tampoco tendría porque reconocer al presidente(a) de la República. El desplante que Sheinbaum le iba a hacer no a Campos, sino a Chihuahua, al no reunirse con su gobernadora, iba a registrar un precedente peligroso y nocivo en las relaciones federación-estados, pues algo así nunca había sucedido en la historia política moderna del país. Ni siquiera sucedió en el conflicto de AMLO con el entonces gobernador de Tamaulipas, Francisco García (PAN). Bien que la presidenta al menos concedió esa reunión privada a Campos, pero aun ni así es suficiente para reconocérselo dado que debió haberse dado durante los eventos públicos de la presidenta. Su obligación es reunirse con el gobernador del estado al cual visita, porque al fin de cuentas ella es la visitante por más presidenta que sea. Así es en una federación de estados libres y soberanos. Porque imaginemos que un presidente o mandatario(a) de algún país visita a México y no tiene planeado reunirse con la presidenta. Sería el primero en exigir que ni siquiera lo dejen entrar al país. Ojalá a partir de dicha reunión entre Sheinbaum y Campos se mantenga una mínima relación institucional. Más cuando en 2027 habrá elecciones en Chihuahua.   

 

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