1a vuelta elección presidencial en Brasil ¿se queda sola la 4T?

1a vuelta elección presidencial en Brasil ¿se queda sola la 4T?

Por Localeando.com – 5 de octubre, 2026.

​Ayer domingo se llevó a cabo la primera vuelta de la elección presidencial en Brasil, el país con la mayor población y economía de Latinoamérica y el penúltimo país del hemisferio con un gobierno de izquierda progresista. El otro es México con la 4T encabezada por MORENA.

Se sabía de antemano que habría una segunda vuelta entre los dos candidatos punteros; el izquierdista y actual presidente Inacio Lula Da Silva, de 80 años y quien ya había ocupado el cargo en los 2000s, y el derechista Flavio Bolsonaro (45 años), hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2023), cuyos seguidores asaltaron el 8 de enero de 2023 la Plaza de los Tres Poderes de Brasilia, muy al estilo de los seguidores de Donald Trump en enero 7 de 2021.  

En esta primera vuelta Lula Da Silva obtuvo el 45.2% y Bolsonaro el 47%, algo ya previsto por las encuestas dentro de su margen de error.  

El 25 de octubre es la 2a vuelta de la elección presidencial en Brasil. Ambos candidatos están empatados en las encuestas. Imagen: Medios. 

La verdadera batalla arranca hoy lunes con ambos candidatos finalistas para la segunda vuelta que se llevará a cabo el domingo 25 de octubre. Y, al igual que en la primera vuelta, el resultado de la segunda y definitiva elección es de pronóstico reservado. No está nada claro quién ganará.

Ambos candidatos representan proyectos políticos muy diferentes y en seguida algunos de sus contrastes.

Seguridad pública: Bolsonaro va por una seguridad pública más férrea (bajar edad de castigo a los 16 años, castigos más severos), mientras que Lula desea continuar combatiendo al crimen con programas sociales (becas, cultura).

Economía: Bolsonaro va por achicar al estado y el gasto público (curiosamente algo que la 4T persigue), así como bajar los impuestos y equilibrar las cuentas fiscales. También agilizar los trámites gubernamentales. Por su parte Lula desea que el Estado siga guiando la economía del país con grandes proyectos, mejorar las cuentas nacionales de manera gradual y aumentar impuestos a las personas de mayores ingresos.

Reformas institucionales y políticas: Bolsonaro quiere abolir la reelección presidencial (la 4T eliminó la reelección de diputados, senadores y alcaldes) y limitar al Poder Judicial, mientras que Lula está en contra de ambas medidas.  

Agenda social: Bolsonaro desea implementar los vouchers para entregar a familias y estudiantes más necesitados, es decir ayudas focalizadas y no generales. Lula quiere elevar el pago mínimo mensual a las familias a través del programa Bolsa Familia de 116 dólares mensuales a 134 y ampliar la educación de tiempo completo (abolida por la 4T).

Y mientras los brasileños tendrán tres semanas de polarización electoral de infarto, el resto del continente se prepara ante los dos posibles escenarios luego de la segunda vuelta electoral presidencial. En realidad se prepara para uno, porque de ganar Lula las cosas seguirían por varios años más como hasta ahora: tensiones comerciales entre Brasil y EE.UU., aislamiento de Brasil en Sudamérica pues la derecha gobierna prácticamente en toda ella, y una endeble alianza entre México y Brasil por tener gobiernos de izquierda.

De ganar Flavio Bolsonario el asunto cambia radicalmente y sería un golpe durísimo para toda la izquierda latinoamericana, quien está viendo como sus gobiernos han caído como castillos de arena en cada elección ante los pésimos resultados obtenidos y la polarización de sus ciudadanos.

En el caso mexicano significaría el ahondamiento del aislacionismo de México en la región, iniciado en 2018 con el gobierno de AMLO y continuado con el de Sheinbaum, peleado con varios países sudamericanos como Ecuador, Perú y Colombia. Con este último luego de la derrota del izquierdista Petro.  

La 4T quedaría más aislada y muy alejada de aquella posición sólida de México en la región. Además, el bloqueo de México en la OEA a medidas de castigo contra el gobierno dictatorial de Nicaragua lo rebaja como un interlocutor confiable en conflictos de la región.

El peligro mayor para la 4T estaría en lo mediático para la elección intermedia de 2027 y la presidencial de 2030. No es lo mismo hacer campaña presumiendo a gobiernos de izquierda por toda Latinoamérica, que hacer campaña como el único gobierno izquierdista latinoamericano y hasta del continente, porque en Canadá gobierna ciertamente el Partido Liberal (izquierda), pero la mayoría de sus políticas son de centro y algunas de derecha.

En la noche del 25 de octubre se sabrá si Brasil se mantiene con Lula o ha preferido el cambio con Flavio Bolsonaro. Ese noche también la 4T y los partidos opositores mexicanos estarán muy atentos a los resultados y para afinar sus campañas para el 2027.

 

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