Con el triunfo de los separatistas en Quebec, Canadá suma más tensiones internas

Con el triunfo de los separatistas en Quebec, Canadá suma más tensiones internas

Por Jaime Villasana Dávila – 8 de octubre, 2026.

El pasado domingo 4 de octubre se celebraron elecciones en la provincia de Quebec, Canadá. Esta elección ofrece múltiples aprendizajes. El primero es la estrepitosa caída del partido que gobierna hasta hoy, pero que dejará de hacerlo muy pronto. Se trata del partido Coalition Avenir Quebec (CAQ) de perfil autonomista y de derecha.

De tener 79 diputados en el parlamento de Quebec en la próxima legislatura tendrá cero. Jamás se había visto algo así en la historia política de Quebec y Canadá. Muy probablemente su existencia como partido político ha llegado a su fin.


Es casi un hecho que habrá referéndum separatista en Quebec en 2029 o 2030. Imagen: Cultmtl.com

Su histórica derrota se basa en múltiples errores, siendo los principales las promesas incumplidas de mejorar la salud, la educación y la infraestructura de la provincia.

Otro aprendizaje es el regreso al poder del Parti Quebecois (PQ), el cual pugna por la independencia de Quebec y que lideró sin éxito los dos referéndums previos de 1981 y 1995 para convertir a la provincia en un país. En el de 1995 por poco lo logran, obteniendo el 49.4% de la votación de 50.1% necesario.

Ese sentimiento separatista siempre ha estado vigente entre el 30% y 40% de los quebequenses, subiendo o decreciendo según el contexto nacional.      

En las elecciones del domingo pasado el PQ ganó 59 asientos de los 127 que conforman la Asamblea Nacional de Quebec (Parlamento), requiriéndose 64 para formar una mayoría. Siendo así, deberán formar gobierno en alianza con algún otro partido.

El Partido Liberal de Quebec (PLQ), del primer ministro canadiense Mark Carney, ganó 40 asientos y el Partido Conservador de Quebec (PCQ) ganó 19. Por su parte, el Partido Quebec Solidarie (PQS), de perfil también independentista y de izquierda, ganó nueve asientos.

Dado lo anterior todo apunta a que el PQ y PQS harán alianza para formar gobierno, más no necesariamente para autorizar la convocatoria al referéndum pues ambos partidos visualizan a un Quebec independiente en diferentes términos. El PQ ha dejado muy claro el cómo visualiza a Quebec siendo un país en su famoso Libro Azul presentado meses atrás, más no así PQS.    

Durante la campaña, el joven líder del PQ y figura clave para el triunfo del partido, señaló su intención de que, de ganar las elecciones provinciales, convocará para un referéndum separatista en 2029 luego de que el presidente estadounidense Donald Trump deje la presidencia. El objetivo es no contaminar el sentimiento separatista quebequense.

Dicha promesa añadió cuestionamientos al futuro de la unidad canadiense considerando que el 19 de octubre hay elecciones en la provincia de Alberta y uno de los temas a votar es si el gobierno provincial debe organizar un referéndum separatista en el corto plazo. Todo apunta a que el NO ganará en tal elección, pero mantiene viva la flama del separatismo en dicha provincia.

En entrevista con medios ayer el líder del PQ, Paul St-Pierre Pladamon, declaró que el referéndum no es una prioridad inmediata, habiendo muchos otros problemas por resolver antes. No obstante, acercándose el 2029 las bases del partido le exigirán la organización respectiva y, de no hacerlo, pueden removerlo del liderazgo partidista.

Muchos analistas políticos quebequenses y canadienses están tratando de descifrar lo más posible las prioridades de la agenda de gobierno del PQ y el tipo de gobernante que será Pladamon. Los retos de la provincia son enormes y un mal desempeño añadirá todavía más incertidumbre económica y política.   

Canadá enfrenta nuevamente un posible escenario de referéndum separatista en el mediano plazo luego de 31 años de relativa calma en Quebec. La buena noticia es que hoy en día y aun con el triunfo del PQ, no más del 31% de los quebequenses desea separarse de Canadá, según encuestas.

Pero lo mejor de todo es que, si hay un país en el mundo capaz de lidiar de manera civilizada y democrática con este tipo de fenómeno político-social muy traumático para la vida nacional de cualquier país, es precisamente Canadá.

Y en esa construcción constante de unidad nacional canadiense, el presidente Donald Trump está haciendo un gran trabajo con su guerra comercial contra su vecino del sur. Hoy los canadienses están más unidos que nunca.

Por ahora, y considerando el contexto y la identidad canadiense del momento, se puede afirmar lo siguiente; hay Canadá, tal como la conocemos, para muchos años más.   

 

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