Ecos del referéndum separatista en Alberta
30 de octubre
2026
DESDE AFUERA - Jaime Villasana Dávila
El pasado lunes
19 de octubre se llevó a cabo un referéndum separatista en la provincia de
Alberta, Canadá. La opción de permanecer en Canadá ganó de manera contundente
con el 76% de los votos, aunque este debate no se termina aquí. Ahora bien, una
vez asentadas las aguas y el que los protagonistas y estudiosos del caso han
emitido sus primeras conclusiones, es un buen momento para retomar el tema.
Al respecto los siguientes comentarios.
1. LA MADUREZ DEMOCRÁTICA DE CANADÁ ES IMPRESIONANTE. Canadá es uno de los pocos países del mundo que permiten la celebración de este tipo de referéndums a sus regiones, estados y/o provincias. Son experiencias muy traumáticas para cualquier país, pero cuando se hacen debidamente logran solventar el problema central por un buen tiempo. El discurso de la Premier de Alberta, Danielle Smith, posterior al referéndum es prueba de ello; aceptó los resultados (ella fue promotora del referéndum), invitó a los albertenses a pasar de página y a sus compañeros de partido separatistas los invitó a dejar al partido, pues ahí ya no tienen cabida. “Una Alberta más fuerte dentro de un Canadá unido”, fue el lema central en su discurso. Como contraste comento que, organizar un referéndum así en México es prácticamente imposible y, si eres promotor, te acusarían de “traidor a la patria” e irías a la cárcel en el régimen actual de la 4T. Además los nacionalistas mexicanos te amenazarían de muerte, por lo menos.
2. ALGUNAS RAZONES DE PORQUÉ ALGUNOS EN ALBERTA DESEAN SEPARARSE. Justin Trudeau gobernó Canadá del 2015 al 2025. Su agenda fue muy liberal cargada hacia la izquierda, el wokismo (privilegio de las minorías) y al extremo cuidado del medio ambiente. Desde Ottawa y durante todo su gobierno, Trudeau bloqueó proyectos de energía (principalmente petróleo y gas) en Alberta, así como su transportación vía tubería a la costa oeste de Canadá para exportarla y hacia EE.UU. Esto fue haciendo enojar a una parte de la población de Alberta y el resultado fue la organización del referéndum para iniciar un proceso separatista.
3. POR AHORA SE CALMAN LAS AGUAS EN ALBERTA. Si bien las aguas se están calmando en Alberta, es muy probable que en algún momento vuelva a surgir otro movimiento separatista fuerte. Estos grupos difícilmente dejan de moverse. Además, muchos analistas predicen que el tema del separatismo en Alberta no concluye aquí debido a que se mantienen las fallas estructurales del federalismo canadiense, más otros factores propios de la provincia de Alberta.
4. QUEBEC VA POR UN TERCER REFERENDUM SEPARATISTA. Si bien el resultado de Alberta es una buena noticia para Canadá en medio de una tensa disputa comercial con el gobierno del presidente Trump, la mala noticia es que en 2029 o 2030 muy probablemente habrá otro referéndum separatista pero ahora en Quebec. Esto porque así fue prometido por el nuevo gobierno de esta provincia que ganó las elecciones locales del pasado 4 de octubre. Dado lo anterior, se ha cerrado el capítulo separatista de Alberta (por ahora), pero ha iniciado el nuevo capítulo separatista de Quebec. Será el tercer intento de esta provincia por convertirse en país, no obstante el nuevo gobierno del Partido Quebecois la tendrá difícil. Ahora mismo una mayoría de quebequenses (70%) quiere seguir siendo parte de Canadá.
5. CONCLUSIONES:
CANADÁ ES UN PAÍS FUERTE Y UNIDO. A diferencia de muchos otros países que
enfrentan movimientos separatistas, Canadá es un país democrático, fuerte
económicamente y unido en cuanto a una identidad canadiense que aglutina múltiples
culturas. Canadá pudo procesar adecuadamente este tercer referéndum con señales
separatistas en Alberta. Los dos previos fueron en Quebec en 1981 y en 1995. En
todos ha ganado el NO al separatismo aunque en el de 1995 los separatistas quebequenses
se quedaron a tan sólo 0.7% de lograr su objetivo, al haber obtenido el 49.4%
de la votación de 50.1% necesario. Esto es un recordatorio para la clase
política canadiense de que nunca se debe bajar la guardia para seguir haciendo
de Canadá un país como el que ahora es; moderno, tolerante, avanzado, incluyente,
demócrata y liberal. El problema en todo caso lo tienen otros países como
México, un país débil y vulnerable por donde se le vea y cuyas regiones y
estados cada día se separan más en desarrollo, economía e identidad.
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