lunes, noviembre 28, 2005

De Fiats y de CIMARIS

Es un hecho que en Coahuila se necesitan más Notarios (dado el crecimiento de la población) y de CIMARIS (para confinar los residuos peligrosos que todos generamos), sin embargo el procedimiento para otorgar los Fiats y la forma de abordar el centro de almacenamiento de residuos peligrosos estuvieron aderezados con prácticas del pasado. El problema son las formas y no los fondos.

Pero vamos por partes. El primer caso (Fiats) se trata de una acción ubicada totalmente en el campo de la ética política porque el campo legal esta cubierto; quienes recibieron su Fiat cumplieron con los vagos requisitos que marca la ley respectiva, pero la gran pregunta es ¿Hubieran recibido el Fiat el Alcalde De Torreón, los dos diputados locales, funcionarios públicos y parientes de funcionarios sino tuvieran estos cargos? La respuesta es no si se reflexiona sin pasiones, entonces ¿Porqué ocultar algo tan evidente con argumentos de que “cumplo con lo que dice la ley”, “Me lo merezco porque tengo experiencia y soy abogado”, “Hace años metí mi solicitud”?.

En una entrevista realizada por Felix Alegría al Gobernador sobre los Fiats, éste señaló que “Bajo la ley tienen derecho. No se vale tampoco excluir, no hubo favoritismo. Ahí van allegados y no allegados, hay de todo”. Lo preocupante de estas declaraciones del gobernador es que vea como natural algo que no es aprobado en cualquier democracia madura. En este tipo de democracias los ciudadanos le suelen perdonar a los políticos o funcionarios públicos todo, pero difícilmente se les perdona dos actos; a) que digan mentiras y b) que en el ejercicio de sus funciones públicas y/o políticas se aprovechen de su cargo para su beneficio personal. Y no importa que la ley lo permita. El Gobernador, y muchos otros también, consideran que la pluralidad política y el cumplir con la ley son sinónimos de democracia madura y no es así, tan solo son un par de componentes de entre muchos. Un componente que dejamos de lado es precisamente la ética pública y/o política.

Por otra parte, si el Gobernador desea equidad ¿Por qué no otorgar los Fiats de acuerdo al porcentaje que representan los abogados que son funcionarios públicos y políticos dentro del universo total de abogados solicitantes? Esa sí sería equidad y no la que pretende convencer, pero ni aun así el procedimiento sería éticamente correcto.

Ahora bien, si la ley permite este tipo de actos éticamente incorrectos también es cierto que permite todo lo contrario, o sea, entregar dichos Fiats a abogados civiles y sin parentesco con funcionarios o políticos ¿Porqué no hacerlo así en lugar de seguir la nociva tradición? Pudiendo haber sentado un buen precedente, el Gobernador decide enlodarse a unos cuantos días de dejar el cargo.

Con respecto a los panistas que aceptaron un Fiat siendo funcionarios públicos o representantes populares, me queda claro que mordieron el anzuelo que les lanzaron. La estrategia de distracción funcionó de maravilla y las baterías de los medios y líderes de opinión estaban enfocadas sobre ellos y no del resto, precisamente porqué se espera más de ellos como miembros de la oposición.

Por lo pronto la presión social ya hizo que el Alcalde de Torreón y un diputado local panista de La Laguna renunciaran a su Fiat y ahora será interesante ver que movimiento hace Abraham Cepeda (Secretario de Gobierno), Karla Samperio (diputada local panista), Miguel Mery (diputado local cuya esposa fue beneficiada), el jefe de seguridad del Gobernador y el resto de los beneficiados ¿Querrán cargar con el “Fiatgate” en sus espaldas el resto de sus vidas?

Considero firmemente que dada la incapacidad de algunos políticos para reconocer la frontera de la ética política/pública se agregué en la ley correspondiente una nueva fracción que diga algo como  “aquellos que pretendan un Fiat no deberán ostentar un cargo público y no ser parientes directos de algún funcionario, diputado, gobernador o regidor”.

Pasemos al tema del CIMARI. Casi todos se niegan a los CIMARIS pero nadie propone una alternativa de solución a pesar del grave problema que significan los desechos peligrosos. Todos queremos un medio ambiente sano, pero nadie quiere tomar las decisiones importantes para que así sea. Como buenos coahuilenses preferimos no darnos cuenta del problema del tiraje clandestino de residuos, total en su momento lo enfrentaremos ¿Como resolver un problema si ni siquiera queremos reconocerlo?.

Los intentos del 96 y ahora el del 2005 estuvieron lejos de la transparencia y de la discusión pública que se requiere. Como suele suceder, la ciudadanía se entera casi al final de estos procesos y es aquí donde inicia el rechazo sobre algo necesario. En estos casos tan sensibles para la sociedad, queda claro que la ley no resuelve el problema, y su función se limita a servir de guía inicial, pero nada más.

El problema con este asunto no es del Alcalde de Ramos Arizpe, es de toda la comunidad del sureste y como tal debe ser abordado, haciendo cada quien su parte. El proceso para construir un CIMARI en Coahuila es una “papa caliente” que ningún político desea tomar pero ¿Es esta clase de políticos los que necesitamos para resolver los problemas?.

Tanto el Alcalde Saro, al señalar que se requiere un CIMARI, como el Regidor Flores Farías, al declarar que el proceso no ha sido el adecuado, tienen razón pero ahora lo importante es sentarse a negociar y poner sobre la mesa los requisitos que ponen los ejidatarios y los expertos para su instalación con el ofrecimiento que pueda hacer la compañía que desee operar un CIMARI.

Costara mucho crear un ambiente racional para abordar el tema en un futuro pero sin duda merece su discusión. Si al final de cuentas se decide que se haga un plebiscito para su instalación, este deberá realizarse una vez que haya fluido toda la información que se requiera, de lo contrario se esta condenando a la muerte un proyecto que se requiere urgentemente y eso tampoco es jugar limpio.

Las lecciones que debemos aprender en ambos casos es tomar decisiones con la ética y la razón por delante, enterrar los viejos vicios definitivamente sentando buenos precedentes y no apasionarse en el tema tan delicado del CIMARI, al menos que prefiera que esos residuos peligrosos sigan siendo arrojados en lugares no apropiados.

domingo, noviembre 13, 2005

¿La frustración toma las armas?

“Tomamos las armas porque la democracia que se practica en el país (México) nos encabrona” afirma en su proclama guerrillera el Ejército de Reconstrucción Regional (ERR), supuesto grupo armado que dice tener presencia en nueve estados de la Sierra Madre Occidental; Sonora, Sinaloa, Nayarit, Durango, Chihuahua, Colima, Zacatecas, Jalisco y Aguascalientes.

El ERR, ya reconocido por la Secretaría de Gobernación, señala que “Estamos desilusionados de los partidos, de los políticos sin compromiso social, burócratas de carrera partidista, que se han apropiado de la representatividad del pueblo. Sin legitimidad, inventando una democracia que fracasa como vía de acceso al poder del pueblo y como ejercicio de gobierno”.

Agrega en su proclama, difundida el pasado mes de agosto, que “los políticos practican una democracia que produce más y más vividores, corruptos e ineptos. Ninguno de los partidos mayores está a la altura de las exigencias del cambio político. Sus crisis internas han puesto en evidencia sus enormes lacras y deficiencias: oportunismo y falta de escrúpulos; desorden, ambigüedad, ilegalidad interna; mediocridad intelectual, inconsistencia programática, patrimoniales, corruptos, carentes de visión geoestratégica y de ética política”. Se tendría que ser político partidista para negar lo anterior.

El ERR levanta simpatías en el fondo (tenemos líderes políticos “enanos”) pero no en la forma (armas). Su tono, por demás agresivo, espanta al ciudadano común más sin embargo los niveles de frustración son los mismos y aquí el principal riesgo. La sociedad mexicana sigue en busca de un líder que la libere del actual aprisionamiento en que la tiene la clase política. Cuando lo encuentre, cuidado.

La proclama guerrillera (puede descargarla en la página de Internet de LOCALEANDO) expone ideas y acciones que la mayoría de los mexicanos piensan al menos por unos segundos. Nuestro sistema político esta en agonía y debe hacerse una cirugía mayor. ¿Cómo no tener resentimiento contra la clase política cuando un Montiel, un Murat, un Bejarano, un Rubén Mendoza, entre muchos otros más, se confabulan entre sí para no hacerse daño y evitar la justicia?.

¿Cómo un Partido Verde y un PT no han visto renovar sus dirigentes desde sus fundaciones o como un Mariano Palacios declara y asegura que “Montiel es inocente”? o ¿Qué tal las declaraciones de Cota Montaño señalando que los videos de Sosamontes son solo para distraer a la opinión pública o cómo un PAN censura a su propio diputado federal para que no divulgue los nombres de diputados supuestamente sobornados por las compañías tabacaleras? ¿Cómo la Secretaría de Gobernación modifica su reglamento interno para imponer a una de sus incondicionales en el INAFED (Instituto de Federalismo y Desarrollo Municipal) cuando debía ser concursado ese cargo porque así lo dice la ley del servicio civil? ¿Es éste el país que nos ofrecen actualmente los políticos, donde las reglas se acomodan para interés suyo y de sus comparsas, donde la simulación perjudica el desarrollo colectivo y beneficia el grupal o propio?. Yo no quiero este futuro.

Más motivos para frustrarse. Con la revista The Economist (12/11/05) en la mano, observo que México se ubica en el penúltimo lugar de crecimiento económico (con un 3.1%) durante el segundo y tercer trimestre del año de entre los 24 países con economías emergentes ¿Cómo no sentir frustración cuando todos los países similares avanzan y nosotros seguimos rezagándonos en el mundo? ¿Cómo no enfadarse cuando PETROBRAS, la empresa estatal petrolera brasileña -administrada por un gobierno de izquierda- crece y realiza inversiones en diferentes países en sincronía con la iniciativa privada y en cambio PEMEX esta en quiebra y bajo un negro panorama a pesar de la reciente reforma aprobada? Por favor no me salgan con la cantaleta que la culpa es del PRI o del PAN o del PRD. Para mí, y estoy seguro que para muchos también, la culpa es de los tres.

La clase política mexicana (hundida en la retórica) suele cerrar filas cuando los grupos armados hacen su presencia. Preocupados más por la posible pérdida de poder y privilegios o de los posibles cambios que estos movimientos pudieran generar, urgen al diálogo para negociar cuando ni siquiera ellos (“los profesionales”) pueden entablar negociaciones para hacer que el país encuentre la vía del desarrollo.

México transita por momentos delicados pero al parecer a la clase política no le importa. Seguramente es tan mediocre que no alcanza a visualizarla. Insisto; las premoniciones de Ricardo Monreal, en el sentido de una posible “balcanización” del país como consecuencia de malos resultados en las elecciones del 2006, se hacen más tangibles conforme fenómenos sociales sui géneris aparecen en el escenario público nacional.

La existencia del ERR (por ahora un grupo guerrillero “virtual” dado que no ha hecho nada propio de un movimiento clandestino armado) así lo confirma. Pero lo peor no se ubica en este campo; el escenario más riesgoso para México es que, además de un movimiento armado regionalista, surgiera un movimiento político que pugnara por un regionalismo abanderando deseos de mayor autonomía o porque no, de separatismo, y todo porque como país no se encuentran respuestas, las cuales talvez sean más fácil de ubicar regionalmente.

El ERR, “ubicado” en los estados de la Sierra Madre Occidental, se suma al EZLN que concentra sus esfuerzos en Chiapas y al EPR de Guerrero y Oaxaca; ¿Qué región sigue? ¿Acaso el Noreste -donde esta Coahuila- o quizás la zona del golfo?

El Noreste por el momento parece ser de las pocas regiones del país “tranquilas” pero no se puede cantar victoria. Hechos como la compra de vajillas y otros utensilios de más de medio millón de pesos para la casa del gobernador de Nuevo León (infantilmente justificadas) no hacen más que agregarle una gota más de agua al vaso de por sí ya lleno.

La tranquilidad del país esta en manos de los políticos que lideran al PRI, PAN y PRD. Esperemos que en estos momentos difíciles puedan mostrar algunas habilidades negociadoras que permitan destrabar el estancamiento del país, de lo contrario habrá muchos que apoyen pacíficamente a grupos regionales como el ERR, mismos que ponen a prueba la cohesión del país.

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La frontera norte

Basta leer un poco de historia mexicana para comprender que la frontera norte siempre ha sido una región peligrosa, atractiva y llena de cambios drásticos en su forma de vida. Sus primeros habitantes, tribus nómadas y salvajes (casi todas extintas), hicieron de la zona un lugar difícil para todos los colonizadores provenientes del centro de México debido a sus constantes ataques en contra de los caseríos, pueblos y ciudades.

En aquel tiempo (siglos XVIII y XIX), la frontera norte no solo era amenazada por unas tribus, ciertamente violentas; los estadounidenses, con su deseo expansionista y su estilo de vida, agregaban una presión extra a la sociedad norteña.

Así las cosas, la frontera norte solo pudo librarse de su primer problema grave de inseguridad y violencia (el ataque de los indios bárbaros) hasta la década de 1880, cuando la mayoría de las tribus fueron extinguidas, otras dominadas y unas más acorraladas en reservas establecidas en territorio de EUA. Pero el problema ya citado no estaba cerca de terminarse, al contrario tendería a incrementarse como consecuencia de diversos factores.

El crecimiento del comercio tanto interno como externo, el aislamiento social y político de la zona norte para con el resto del país y la consolidación de actividades económicas propias de la región atrajeron la atención no solo de potenciales emigrantes, sino también de bandas delictivas y bandoleros que aprovechaban una extensa zona geográfica para escabullirse.

El contrabando de mercancías (como el licor, prohibido en los EUA a inicios del siglo XX) aunado a un sistema legal mexicano demasiado débil y selectivo, atrajo la incursión de bandas delictivas provenientes del “otro lado”. Era muy común que estas cruzaran la frontera para divertirse en las salones y/o cantinas, donde la diversión no estaba reglamentada.

En resumen se podría decir que después de la pérdida de territorio en 1848 y hasta antes de la primera guerra mundial (1814) la frontera norte se transformó en un escenario sangriento de conflictos culturales , raciales, económicos, políticos y militares. Fue una época de caos y turbulencia (La frontera México-Estados Unidos, Raúl Fernández, Terranova 1980, p. 92)

La segunda mitad del siglo XX trajo grandes transformaciones socioeconómicas para el norte del país. Con el descubrimiento y producción de nuevos alucinógenos (drogas), cuyo principal mercado era y es el de EUA, aunado al deseo del gobierno federal de acelerar el desarrollo en la zona norte del país y poblarla (la zona era de las regiones más atrasadas) es que el entramado social se hace mucho más complejo, surgiendo nuevos desafíos a los de por sí ya numerosos.

Este escenario complicado en la zona norte, obligó al gobierno federal a actuar, poniendo en marcha en 1961 el PRONAF (Programa Nacional Fronterizo). Para Fernández (op cit) hubo dos realidades que motivaron la creación del PRONAF: la explosión demográfica en el centro del país e integrar a la región fronteriza a la Nación. Ante su escaso éxito, el gobierno replanteó el concepto y creó el Programa Industrial Fronterizo-PIF (Border Industrial Program), que entró en funciones en 1967.

El establecimiento de nuevas industrias en el norte del país, junto con los altos salarios que pagaban (en comparación con otras regiones), hizo que las ciudades fronterizas recibieran miles mexicanos provenientes de las zonas centro y sur, generando que la frágil balanza social presentara signos de colapso.

Sin embargo para muchos de estos nuevos “norteños” la realidad era totalmente diferente una vez que se establecían en su ciudad adoptiva. Un entorno social áspero, un espacio físico con muchas carencias de infraestructura, un gobierno local completamente rebasado en su capacidad y un empleo efímero y golondrino, profundizaron las dificultades de la región.

El PIF  trajo beneficios pero al mismo tiempo graves y nuevos problemas sociales y de inseguridad. Estos fueron detonantes de uno nuevo: la profesionalización de la violencia y el surgimiento de las bandas delictivas de narcotráfico. La nueva violencia daba sus primeros pasos y el gobierno (en sus tres órdenes) se iba quedando rezagado. Las ciudades del norte iban siendo rebasadas en su capacidad para asegurar un ordenado crecimiento, seguridad y un futuro sostenible.

Hoy en día muchas ciudades norteñas carecen de agua potable para abastecer a la población, numerosas colonias no están electrificadas, miles de calles no están pavimentadas (según un funcionario municipal, en Saltillo 40 colonias no tienen un solo metro de pavimento), las autoridades municipales están lejos de ser fuertes institucionalmente y encima de todo ello la migración sigue llegando a sus periferias. No solo se debe hablar de violencia física entre humanos, sino de violencia contra un entorno físico escaso en recursos naturales.

Aunque desconozco la correlación entre el aumento de la pobreza extrema en Coahuila (60% en los últimos tres años) y la migración, no cabe duda que ésta es fuerte. Al menos en Baja California, el 60% de sus habitantes provienen de otras partes del país.

Recientemente escuche en la televisión al Presidente Fox alentar a que la gente sin empleo vaya al norte a “ocupar” las miles de plazas disponibles en la industria manufacturera. Esta declaración me hizo reflexionar sobre la gravedad de incentivar algo así de manera superficial, aventurera y poco seria.

Declaraciones de este tipo incitan a que la gente con graves problemas de empleo se aventuren a trasladarse a entornos difíciles, dejando tras de sí sus propiedades y escasas pertenencias. El gobierno federal debería aumentar esfuerzos por generar desarrollo en las zonas de origen. El país no cuenta con una política pública de migración interna y hoy zonas como la Riviera Maya, tienen crecimientos poblacionales apocalípticos, que tarde o temprano se transforman en problemas de violencia.

Es difícil atribuir a un factor o a varios factores la culpabilidad de lo que hoy acontece en el norte del país, pero no cabe duda que los que sean, han generado fenómenos como  las muertas en Juárez, la violencia racista contra indocumentados centroamericanos y el narcotráfico. La frontera norte sigue siendo como en sus inicios; peligrosa, atractiva y cambiante.

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